Rompiendo el Silencio #3

de Lorenzo «Anonimo #3»

Lo que estoy a punto de contaros es mi historia con el Culturismo. En particular he decidido contar mis desventuras con el Doping. Eh si… muy a mi pesar tengo que admitir que he utilizado esas sustancias, más ambiguas que “un partido jugado en el centro” y con efectos demoledores de dimensiones similares al uracan Katrina.

Espero que este testimonio sea útil a todos aquellos que (sobretodo si aún son jóvenes) tengan ganas o sean estimulados para “hacerse un ciclito justo para ponerse en forma” o quien piensa de ser tan “experto” de poder controlar con los fármacos más disparatados el precario y delicado equilibrio presente en nuestro cuerpo. Desde luego no estoy orgulloso de haber tenido relación con estas porquerías y cada vez que pienso en ello me inunda el rencor… como quisiera poder volver atrás y entrena con criterio desde el primer dia… sin embargo no hay vuelta atrás.

Lo único que puedo hacer es aprender de mis errores e intentar arrancar lo más lejos posible del doping, cualquiera por el que tenga el más minimo cariño… con un poco de suerte quizás consiga convencer incluso algún dopado cuyo estilo de vida yá está infectado por esa basura, aunque me cuesta emparejar esas dos palabras tan antitéticas: “vida” y “doping” (yo diría mejor “infierno” y “doping” o “problemas” y “doping”).

MI HISTORIA CON EL DOPING:

Todo empezó el 7 de mayo del 2002, dia de mi 16º cumpleaños. Recuerdo que entré en un gimnasio por primera vez justamente ese dia. Queria “un cuerpo de playa”, no un físico anabolizado de portada de Iron Man sino simplemente un cuerpo definido y proporcionado, me daba igual “estar grande”. Empece junto a un amigo del instituto. Al principio me enfrentaba a las sesiones de una forma que no se alejaba mucho a lo que hoy podría definir “un aperitivo”. Me gustaba ir a entrenar porque había chicas guapas, no desde luego con la idea de exprimir cada serie hasta la última repetición. Apenas conocía la diferencia entre series y repeticiones, palabras como “Intensidad” o “Descarga” o “BIIO» las aprendi solamente mucho más tarde… ¡Demasiado Tarde!

Mi amigo, en aquel entonces compañero de pupitre, se cansó pronto. Yo segúi: era el que rendía mejor en la escuela, el que tenía mayor voluntad, el más testarudo. Admito que cuando me quede solo, las ganas de hacer pesas fueron menguando de golpe. Recuerdo que durante el verano realizaba un curso con el instituto en una empresa cercana al gimnasio donde entrenaba. Durante el camino de vuelta pasaba frente al gimnasio y la mayoría de las veces seguía recto hacia mi casa. Siendo por naturaleza inseguro y timido, me costaba horrores volver allí solo. Recuerdo que estuve a punto de dejarlo. Con mi timidez y patosidad empiezo lentamente a familiarizarme con el entorno. En aquel gimnasio no había gente particularmente musculada (por lo menos en los horarios que frecuentaba). Una de las primeras personas que conocí fue Luca. Era un instructor “tranquilo” en el sentido de que era el que te imprime la rutina fotocopiada, igual para todos, 3 sesiones por semana donde durante la mayoría del tiempo te lo pasas haciendo poleas, poleitas, pectoral machine de todos los tipos…

En definitiva las típicas rutinas de volumen que se recomiendan en el 99% de los gimnasios. Al principio, Luca me llamaba sobretodo para que le echara un cable cuando entrenaba, al final de la ultima serie, aunque en realidad cuando dejaba la barra deba la impresión de que podía hacer por lo menos 2 o 3 repeticiones más. Entre series se hablaba de principalmente de tonterías. El tema favorito eran sobretodo las tias buenas. Para devolverme el favor a menudo venia a ayudarme durante mi serie y me daba consejos sobre la correcta ejecución de los ejercicios. Cuando la fatiga empezaba a asomarse yo decía “¡No puedo más!”, aunque en realidad estaba entrenando con una intensidad poco mayor que la de un calentamiento.

Luego conocí Andrea, un tio de unos 30 años, un buen físico natural aunque todos le tomaban el pelo por sus piernas poco desarroladas. Andrea me caia mejor, era divertido entrenar con el, mientras Luca siempre había sido más callado a veces hasta tartamudeaba. Entre los diferentes debates, hablábamos de vez en cuando también de suplementación y recuerdo que la palabra “proteína” sonaba en mi cabeza como algo totalmente desconocido, casi mistico, como com si existiera solamente dentro de aquellos botes fruto de las más modernas tecnologías del siglo XXI.  No tenia ni idea de que la proteínas las comia todos los días a través de la carne.

Entre Luca y Andrea había un espíritu de sana conflictualidad acerca de las características físicas de cada uno, al estilo de “Este Verano ti dejo en Ridiculo!» o “Ponte Algo encima.. ¡Alfeñique!”. Todavia me entran las risas al recordarlo. A la edad de 17 habia entrado finalmente en sintonía con el ambiente. Tenia nuevos amigos y estar en el gimnasio molaba. Luego llegó el dia en que Luca me propuso hacer una carga de Creatina (el querido y viejo monohidrato) que debía tomar con un zumo de fruta. Dijo que habría funcionado y que el mismo la estaba empleando. Ahorre un poco de dinero (principalmente de las propinas de la abuela…) y empecé con la carga. Gané alrededor de 3 kg (bastante limpios). A decir la verdad fueron justamente mis amigos del gimnasio que me hicieron notar el cabio. Yo ni siquiera me había dado cuenta.

Por aquel entonces me había vuelto la mascota del gimnasio: era el enclenque que debía crecer. La relación con Luca y Andrea se hacia cada vez más fuerte. Hasta incluso a veces saliamos juntos no obstante la diferencia de edad (ellos tenían unos treinta o mas).

Como ya llevaba un año “entrenando” (las comillas son obligatorias) había llegado la hora de pasar a 4 o más sesiones semanales. ¡Una GRAN CAGADA! Me seguía Luca (rutina, dieta…) aunque más tarde entendí que todo lo que recomendaba era, ni mas ni menos la misma sopa que suele recetarse en la gran mayoría de gimnasios comerciales. Desafortunadamente empece a informarme sobre el «entrenamiento inteligente» muchos años más tarde, cuando ya había caído en el Doping.

Mientras tanto había cumplido 18 años, era mayor de edad finalmente, mas libre e independiente. Tenía un coche. Justamente ese espíritu de libertad e independencia me animo a cambiar de gimnasio, entre otras cosas porque siempre estaba abierto y raramente cerreban en las festividades: Estaba claro que no podía permitirme parar durante más de 2 dias seguidos.

EL DESENCADENANTE

Un buen dia me choque con una inauguración de una tienda de suplementos. Maldito sea aquel dia. El gestor era un chavalote poco mayor que yo. Era musculado: pesaba 110kg con un 12/13% de grasa (medía 180 cm). Clasico físico de «chutado». Recuerdo que me fascinaban todos aquellos botes llenos de etiquetas llamativas y físicos escuplidos. Instaure con el una buena relación y nos hicimos rápidamente amigos.

Mientras tanto el estancamiento había asomado. Me miraba al espejo intentando observar un minimo de crecimiento muscular, pero nada de nada. Le comenté esta falta de resultados a Giacomo, el gestor de la tienda de suplementación. Me contesto que tenía lo que andaba necesitando. Me recomendó testosterona en comprimidos que debía guardar en la nevera (Tranquila mama, es un multivitaminico…). En la caja ponía Andriol. Era ilegal, lo recuerdo con claridad. Joder, entoces esto es algo potente… ¡tenia que funcionar fijo! No tenia ni idea de que estaba jugando con fuego. En aquel entonces todavía tenia 18 años y me tragaba cualquier estupidez me contara alguien mas «cachas» que yo. Esta primera cura duró un mes, al final del cual (después de otro més sin tomar) me recomendó que hiciera unos análisis (hígado, riñones, testo…). En seguida salió un valor de LH muy bajo. Si hubiera sido menos idiota me habría informado mejor sobre el LH y habría descubierto que es a partir del LH que inicia la producción endógena de testosterona (junto a otros muchos factores…). No fue así.

¡El paso hacia fármacos más cañeros fue rápido!

En septiembre volví con Giacomo (el traficante). Mientras tanto se había comprado una casa y un coche nuevo (coño, como se gana dinero con los… suplementos). Le pregunte si podía ser mi preparador. Queria que me llevara un plan de entrenamiento, dieta, suplementación a largo plazo… mis intenciones no eran desde luego las de acabar usando jeringuillas. Las agujas eran para los drogados, yo ni siquiera fumaba. Ojala me hubiera topado con alguien como Roberto Amorosi, necesitaba encontrar una ESCUELA DE CULTURISMO NATURAL que pudiera guiarme hacia entrenamiento/dieta/suplementación sensatos. Sin embargo era presa fácil de una persona sin escrupulos.

Mi angustia hacia las jeringuillas pasó rápidamente ya que de pincharme se encargaba Giacomo. Bastaba con ir a verle a la tienda, lo demás era cosa suya. Me propuso un primer ciclo de Testosterona (así para variar…). Se llamaba Testovis o Testoviron… no lo recuerdo bien y tampoco me interesaba saberlo. Este ciclo duró 6 o 8 semana. Todavia no había cumplido los 19 (…). Cada semana iba a la tienda para que me chutara. Habia un almacen que servia de ambulatorio low cost. Que patético. En esa época entrenaba de forma instintiva, decidia poco antes lo que tenia que hacer (hoy pecho y bíceps… mmm mejor no, quizás pecho y tríceps). Era un entrenamiento de baja intensidad y volumen elevado. No apuntaba ni siquiera lo que levantaba, lo hacia todo “a ojo”.

Con ese ciclo gané alrededor de 5-6 kg bastantes “sucios”. Al espejo no me gustaba. Durante los periodos en los cuales tomaba esteroides nunca me gustaba como aparentaba. Pensaba siempre a como hubiese podido seguir mejorando en el futuro.

Al final del ciclo, después de haber utilizado un desintoxicador del hígado, sufri una explosión de ACNÉ en la cara. Me fui de inmediato a una dermatóloga que se escandalizaba solamente pensando en un multivitaminico… imaginaos los esteroides. Obviamente no le hablé del ciclo que acababa de hacer, solamente quería resolver el problema del acné. Por lo demás ya tenia mi preparador….

Afortunadamente el acné paso con una pomada especifica.  No había quedado ningún rastro. La relación con Giacomo se hacia cada vez más fuerte, estaba en sus manos. Si me hubiera dicho de beberme mi orina para crecer, probablemente lo hubiese hecho.

Unos pocos meses para dejar reposar mi cuerpo (eso decía, aunque en realidad me sentía en perfecta forma…) y listo para empezar otro ciclo de anabolizantes. Esta vez se llamaba Deca Durabolin. Fue otro ciclo de 6 semanas, esta vez pero la cantidad pasaba de mayor a menor (en pirámide).  Me definí muchísimo durante el ciclo (estaba en un 7-8% de grasa o quizás menos) pero una vez finalizado me llenaba de agua, un aspecto horroroso. Hinchado es el termino más adecuado.

LLEGA EL VERANO

Mientras tanto el verano estaba a la vuelta de la esquina. Tenia que prepararme para estar “a tope”. Era la oportunidad para mostrar todos los progresos conseguidos durante ese año. Los comentarios más habituales eran: “¡Vaya, has crecido mucho este año!” o “¡Este año estas que te sales!”. En realidad no estaba para nada bien, sobretodo psicológicamente. De hecho desde que había empezado a ciclarme mi carácter estaba cambiando. Era más agresivo, más testarudo, perdia los nervios por cualquier tontería, era suficiente un semáforo en rojo para ponerme a 100. En esa época frecuentaba el 1º año de ingeniería gestional. Tenía dificultad para concentrarme, para estudiar, cualquier excusa era buena para ponerme de los nervios. Recuerdo que durante ese periodo tuve una relación pésima con mis padres. Es más, los odiaba. Cuantas preocupaciones les di en aquel periodo.. demasiadas… sobretodo a mi madre. Con las demás personas tampoco iba muy bien la cosa. Habia oído hablar de ROID RAGE o “Agresividad por Esteroides” y sin darme cuenta siquiera había caído en ello. Los esteroides primero actúan sobre nuestra mente, luego sobre los musculos. Pensaba con frecuencia en SUÍCIDARME: Un disparo limpio con la escopeta de mi padre habría sido una muerte de héroe…

¡Madre mia que cerca estuve de hacerlo!

El verano había llegado y necesitaba definirme: La respuesta fue… WINSTROL. Se trata de un esteroide que solamente mucho más tarde descubrí que es muy toxico para el hígado y por ello es recetado exclusivamente bajo prescripción medica para el tratamiento de enfermedades graves. Lo que sigo sin entender es la razón por la cual era y sigue siendo tan fácil comprarlo sin receta… ¡malditos intereses, maldito dinero! Claramente el dinero para comprar los esteroides los sacaba de los pocos ahorros de la comunión, la confirmación y los cumpleaños. 2 o 3 mil euros quemados rápidamente. Era estudiante a tiempo completo, no trabajaba. Si no hubiera sido por la imposibilidad de gastar más dinero en el doping, probablemente no estaría hoy aquí contando esta historia.

Empece con el Winstrol con estusiasmo. Con la ilusión de mirarme al espejo lleno de orgullo. En realidad consegui una forma pésima, seguramente por culpa también de la ultima dieta de moda que decidí seguir. Me recomendaron comer 100-150 gramos de pasta al dia. Hoy gracias al test de intolerancia, se que tengo una fuerte reacción al trigo. La pasta y cualquier forma de cereal son para mi veneno puro…

Del Winstrol recuerdo que dolia muchísimo cuando me lo inyectaba. Me pinchaba el pecho ya que de esta forma conseguía hacerlo yo mismo. Tomaba 3 viales por semana y cada vez que tenía que chutarme quemaba terriblemente. Acababa la inyección siempre empapado de sudor. Era una tortura, los que han tenido algo que ver con esta mierda saben de lo que hablo. Una vez hasta incluso me corte con una ampollita. Recuerdo tristemente los pañuelos ensangrentados, viales y jeringuillas sobre la mesa: una escena vergonzosa. Termine el ciclo después de 4 semanas porque en lugar que ponerme en forma me estaba destrozando, complice la “dieta de la pasta”. Tenía realmente un aspecto patético: cara redonda, cuello regordete, retención hídrica, hinchazón abdominal… aunque lo que peor tenía era mi mente.

Afortunadamente mi hermana mayor estuvo siempre a mi lado como un angel de la guarda y supo ayudarme en esos momentos tan duros cuando la DEPRESIÓN POST CICLO hacia que nada importara.

EL PRIMER INTENTO DE DEJARLO

Con su apoyo y después de estas experiencias desastrosas decidi alejarme del mundo del doping. Evitaba ir ver Giacomo. Paso un año entero sin que tocase nada. Iba al gimnasio, entrenaba menos y sobretodo corria. Queria definirme porque en el fondo siempre me han gustado los físicos esculpidos. Durante ese año perdi casi toda la masa acumulada con los anabolizantes. Todavia no tenia ni idea de lo que era el CULTURISMO NATURAL, así que ese año no consegui ninguna mejoría… en realidad empeoré, pero por lo menos no me estaba jodiendo el cuerpo con esa porquería (me decía para reconfortarme).

Sin embargo el verano siguiente no tardó en aparecer el espectro del físico musculado. Al igual que los años anteriores quería ponerme en forma. Habia perido masa muscular, tenia que mantener alta mi reputación… Decidi volver con Giacomo. Le dije que necesitaba recuperar los kilos perdidos.

Me propuso otra cura (ya que no sabia hacer otra cosa…). Esta vez era Equipoise (un esteroide veterinario) + Winstrol. Ciclo en pirámide de 6 semanas para el Equipose. Acabé 2 viales (no recuerdo de cuantos ml eran) en 6 semanas. Quemaba mucho también el Equipoise (que me pinchaba en el hombro) pero no tanto como el Winstrol, pero me daba igual… ya estaba aconstumbrado.

Creo que este último ciclo fue para mi particularmente dañino. Tuve problemas de HEMORROIDES que hoy en dia siguen atormentándome. Algo me hace pensar que sea una consecuencia del doping… Como ya he dicho nunca me gustaba durante los ciclos y esta vez no fue la excepción.

MI SALVACIÓN

Una tarde estaba patinando junto a un amigo. Por primera vez de hecho estaba cultivando un interés diferente del Bodybuilding. Habia comprado unos patines en línea y estaba aprendiendo a usarlos. Aquella tarde tuve una caída horrorosa que me fracturó escapula y clavicula izquierda. Estaba desesperado: Como podía seguir entrenando, crecer, todos mis proyectos se habían ido al traste…

Solamente ahora me doy cuenta que esa caída me permitió crecer mucho mas de lo que podría haber imaginado: en el «largo» periodo de recuperación que me esperaba, no pudiendo entrenar dedique mucho tiempo al estudio de la Ciencia del Entrenamiento. Fue durante ese periodo que descubrí primero la dieta de la Zona, luego la Metabolica, Grupo Sanguineo, Paleodieta… aprendi como había que entrenar, conocí la ESCUELA DE CULTURISMO NATURAL de Roberto Amorosi, McRobert, el Heavy Duty por lo que el periodo de convalescencia pasó rápidamente y en “buenas compañías”. Perdi toda la masa muscular adquirida anteriormente pero esta vez no estaba particularmente preocupado: finalmente tenía otra filosofía que me llenaba de entusiasmo y esperanzas.

Despues de 3 meses desde el accidente «estaba listo» para volver: ¡Esta vez NATURAL! Tenía 21 años. Seguia siendo un completo inexperto por lo que dejándome llevar por el entusiasmo empece con cargas demasiado pesadas para mí y sin haber seguido un programa de rehabilitación. Tuve problemas en el manguito de los rotadores que hoy en dia he conseguido resolver.

Entrenando con el BIIO aprendi el significado de las palabras “DESCARGA”, “INTENSIDAD”, “EJERCICIOS BÁSICOS”… términos que hasta aquel entonces ignoraba por completo. Los años de entrenamiento natural fueron los más bonitos. Cada dia estaba más definido, apuntaba mis progresos, el humor había decididamente mejorado. Por nada al mundo hubiese vuelto atrás en aquel infierno. Fisicamente estaba mejor que antes, era más proporcionado, mas definido y tenía un aspecto atlético. Descubrí que las piernas eran mi punto fuerte y que hasta incluso tengo buena genética.

Decidi que nunca jamás volveria a tener algo que ver con el doping.

LA SOMBRA DEL PASADO

Más tarde a la edad de 22-23 años, sentía que algo no iba bien. Como un trueno en un dia soleado empece a tener problemas de INAPETENCIA, FRIO, METABOLISMO LENTO y menos eficiente, LIBIDO ESCASA, PERDIDA DE MASA MUSCULAR y mantenía la fuerza con gran dificultad. Pase un año intentando entender que diablo me estaba pasando. ¡Con 23 años no podía tener los síntomas de un viejo!

No lo entendía. Pensaba fuese un periodo pasajero… pero no pasaba. Entonces fuí a pedir ayuda a quien suponía que podía echarme un cable: los médicos. Hice análisis y ecografías de todo tipo aunque por muy extraño que podía parecer, todo salía bien. Estaba desesperado. Sentia que algo estaba fallando. Volvieron entonces los miedos, la ansiedad, hasta incluso pensé en volver al doping… si lo hubiese hecho no se como habría acabado.

Finalmente decidí tragarme el orgullo y contar mi experiencia con los anabolizantes.

Queria liberarme de mi pasado una vez por todas. Hable de ello con mí medico y finalmente me prescribió unos análisis más exhaustivos: Los niveles de TESTOSTERONA, GH, LH eran muy bajos. Descubrí también que tenia el COLESTEROL ALTO (230) no obstante la dieta paleolítica y el omega 3. Increible…

Tuve que  enfrentarme también a un endocrino que no sabia hacer otra cosa que rascarse la cabeza cuando le contaba mi historia. Continuaba a ojear un estúpido librillo buscando información sobre las substancias que me había chutado.

Poco más tarde tuve la suerte de encontrar un entrenador personal y gestor de un gimnasio que en pasado fué competidor de culturismo por lo que tenia experiencia con el doping y en seguida entendió mi problema. Afortunadamente sabe como actuar porque ha pasado por lo mismo que yo y me está ayudando en resolver mis problemas de forma natural.

A DIA DE HOY

Ahora que he conseguido la laurea en ingeniería (109/110) y tengo 24 años recién cumplidos tengo un gran futuro por delante. Quizas mi cuerpo podrá perdonarme. Seguramente he tirado a la basura los años más productivos para el crecimiento muscular. Pero tengo ganas de volver a empezar de nuevo usando la cabeza. No me doy por vencido, aunque mi único miedo ahora es que se me presenten otros problemas relacionados con el uso de esteroides. Ha sido muy duro.

También he decidido que realizaré en breve la certificación de EXPERTO en CULTURISMO NATURAL y aprender de primera mano todo lo que concierne la cultura más profunda y auténtica de esta maravillosa disciplina. De esta forma marcaré un nuevo camino y quizás en futuro consiga mostrárselo a otros y evitar que caigan en los mismos errores que yo he cometido.

He vuelto a ver a Giacomo. Ahora pesa 110 kg de gordura. Ha dejado de entrenar con las pesas después de haber acabado en la cárcel por tráfico de cocaína y substancias dopantes. Sin embargo continúa traficando (solo esteroides) y tiene algún bote de Scitec en su tienda como tapadera. Ha dicho que se ha cansado de hacer pesas.

Muy pocas personas conocían mi historia. De Doping no se habla a menudo. Los nombres son todos reales (comprendido el mio). He decidido publicarla porqué pienso sea terapéutico para mi mente. He cambiado mucho durante estos últimos años. Ahora amo estar inmerso en la naturaleza, meditar, aprecio los detalles de la vida y veo el mundo de otra manera.

Para concluir quiero dirigirme a quien, llegados a este punto de mí historia, tenga todavía algunas dudas sobre si tomar o no anabolizantes:

El mundo del Doping está lleno de hipocresía, maldad, envidias, mitos… he tenido que vermelas con verdaderos criminales en libertad. Gente tan abnorme y desfigurada por los esteroides que parecen nacidos durante la catástrofe de Chernobyl.

El mundo del Doping es un sub-mundo enfermo que se alimenta de su propio cáncer.

Cada uno tiene el libre arbedrio de su propia vida. Sin embargo a veces la libertad puede ser nociva. Si piensas poder controlar los delicados equilibrios naturales presentes en tu cuerpo estás muy mal encaminado. Veo muchos jóvenes recurrir al doping con despreocupación. Tienen en su cara un aire seguro, de quien ha entendido como hacerlo. No saben que esa sonrisa vanidosa desaparecerá rápidamente para dejar paso a lágrimas amargas y pesada.

Daría lo que fuera para volver al 7 de mayo del 2002.

Daría lo que fuera para poder leer esta historia y no ser su protagonista. Pero… no hay vuelta atrás. Lo único que puedo hacer es aprender de mis errores: “El Mañana aprende del Ayer” es la frase que me repito a menudo para meditar. Creo que es muy acertada en mi caso.

¿Qué le diría a un chaval que estuviera pensando
en encaminarse hacia el doping?

¡Pasa de eso y mantente todo lo lejos que puedas!

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Roberto Amorosi escuela de culturismo natural

Roberto Amorosi HERNANDEZ

Fundador de la ESCUELA DE CULTURISMO NATURAL.
Es considerado uno de los mejores preparadores y expertos en CULTURISMO NATURAL consiguiendo llevar sus mejores atletas a obtener las primeras 7 PRO CARD de la historia de España, además de varios títulos mundiales.

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