La Matanza del Vegetariano

El profesor Mike Archer es una de las pocas voces en todo el mundo académico que tiene el coraje – escribo coraje  no por casualidad – de levantarse en contra de la locura impuesta por los dueños del planeta que quisieran convertirnos a todos en vegetarianos o peor aún veganos. Es evidente, que el incontenible aumento de la población humana nos obliga a tomar decisiones dramáticas, pero entre todas las opciones posibles, la que piensa resolver el problema con maíz y soja es la más insensata y auto-lesiva  que se pueda imaginar. Siempre y cuando, obviamente, nos preocupe realmente la humanidad y el planeta que nos hospeda. Cereales, legumbres y lácteos no sólo vuelven miserable la salud humana sino que sobretodo desertifican el suelo, agotan los recursos hídricos, destruyen la biodiversidad. Y no obstante sea un problema falso, incrementan el efecto invernadero aumentando la liberación del CO2 en la atmosfera y reduciendo su captación en el suelo porque destruyen bosques y praderas que después de los océanos son el mayor “carbon silk” del planeta (Giovanni Cianti)1 

 The Conversation, 16 Diciembre 2011

¿COMES VEGETARIANO? TUS MANOS ESTAN AÚN MÁS MANCHADAS DE SANGRE…

Prof. Mike Archer AM “Evolution of Earth & Life System Research Group” South Wales University AUS2

Ser vegetariano salva la vida de las vacas pero destruye el futuro de otras criaturas sencientes. Cada vez con mayor frecuencia el consumo de carne es puesto en discusión por sus consecuencias ambientales y el sacrificio de animales que conlleva. Aunque si queremos minimizar el sufrimiento de los animales y promover una agricultura más sostenible, volvernos vegetarianos o veganos es la peor elección que podemos hacer.

Peter Singer, un ilustre filosofo de la cultura y la ética, afirma que entre las diferentes posibilidades de nutrirnos debemos elegir la que produce el menor daño posible en los animales y el ambiente. Para muchos defensores de la vida animal esto significa nutrirse con alimentos procedentes del mundo vegetal. Desde el momento en el cual para producir un kg de carne se necesitan de 2 a 10 kg de plantas y que las tierras productivas del planeta son limitadas, sería preferible eliminar la crianza de animales y dar de comer esos mismos vegetales a los hombres. De este modo, por lo menos en teoría, se sacrificarían un número menor de animales. Pero antes de eliminar la carne de nuestra dieta por motivos éticos y ambientales, vamos a echar una ojeada a algunos datos.

Producir trigo y otros cereales (en Australia y también fuera del territorio) determina:

  • El exterminio de por lo menos 25 veces más animales sencientes por cada kg de proteína producido
  • Mayor destrucción ambiental y
  • Un exceso de crueldad extremadamente mayor del que conlleva la matanza de animales.

¿Es esto posible? La agricultura para producir cereales y soja requiere la destrucción del ambiente originario. Esto conlleva la eliminación de miles de animales y plantas por cada hectárea de terreno. Desde que los europeos han colonizado Australia se han perdido más de la mitad de las especies de plantas autóctonas, destruidas para dejar espacio al monocultivo de cereales y soja destinados a la alimentación humana. La mayor parte de las tierras cultivables ya ha sido utilizada, por lo que si queremos producir aún más comida vegetal, tendremos que transformar otros terrenos destruyendo el ambiente. Esto requerirá un empleo aun mayor de fertilizantes, herbicidas y pesticidas que representan otra ofensa a la biodiversidad y la salud del ecosistema. Por otro lado, si se llegaran a cambiar las leyes que permiten este tipo de intervenciones, aún más territorios deberían ser transformados en campos (se calcula que una superficie del tamaño de Victoria y Tasmania juntos serian necesarias para producir la cantidad de alimento que necesitamos).

Las manadas australianas por lo contrario, son criadas al pasto, una forma de crianza que tiene un impacto ambiental mínimo. La mayor parte del ganado carneado en Australia es criado exclusivamente al pasto en amplias praderas que constituyen alrededor del 70% del continente. Los rumiantes al pasto existen desde hace millones de años y están en perfecta sintonía con el ecosistema. Se trata de un verdadero equilibrio ambiental que preserva la biodiversidad mucho más que con respecto a las cultivaciones de cereales.

La crianza es la única forma a través de la cual los humanos podemos obtener comida a partir del 70% de la superficie del continente australiano. Esto puede determinar alguna modificación de los suelos aunque de ninguna forma se asemejará a la devastación causada por los cultivos de cereales y soja. Ha sido justamente el peligro del incalculable daño ambiental de la agricultura, que ha hecho abandonar sus opiniones preconcebidas a muchos ambientalistas de renombre.

Por ejemplo, el defensor inglés del ambiente George Monbiot, se ha convertido públicamente de vegano a omnívoro leyendo las investigaciones de Simon Fairlie sobre la sostenibilidad ecológica de la carne. El activista Lierre Keith ha documentado el enorme daño ambiental que deriva del cultivo de cereales y de soja para el consumo humano.

En Australia además podemos obtener parte de nuestras proteínas animales de la carne de canguro que, evitando la introducción de más ganado no autóctono, protege aún más la biodiversidad originaria. El “footprint” ambiental de los canguros produce escasas emisiones de metano y estos animales necesitan de poquísima agua. Además, su carne es muy magra, nutriente y saludable. En Australia el 70% de la carne producida para el consumo humano deriva de animales completamente criados al pasto y ni siquiera están suplementados con harinas de cereales y soja. Además solo el 2% de los bovinos carneados esta criado únicamente con pienso, mientras el restante 98% se alimenta principalmente de hierba.

Para conseguir la carne matamos vacas. La muerte de un bovino nos proporciona de media una carcasa de 288 kg del cual alrededor del 68% es carne (que es constituida por un 23% de proteínas) por lo que equivale a 45 kg de proteínas por cada animal matado. Esto significa 2,2 animales carneados cada 100kg de proteínas producidas. Mientras tanto, producir proteínas a partir de fuentes vegetales (que además tienen escaso valor nutritivo) significa destruir grandes territorios para plantar semillas.

Cualquiera que haya visto un tractor efectuar la aradura de un campo sabe perfectamente cuantos pájaros predadores siguen durante días esta operación. De hecho, el trabajo del suelo mata pequeños mamíferos, serpientes, lagartos, lombrices de las cuales los pájaros se alimentan. Además, millones de ratas son envenenadas cada año en los graneros. Cada 4 años aproximadamente, cada área de producción cereagrícola, en Australia, es sumergida por una invasión de 500-1000 ratas por hectárea. Con el veneno matamos alrededor del 80% de estos ratones por lo que cada año se matan alrededor de 100 ratas por hectárea cultivada con cereales.

La recolección de trigo proporciona una tonelada y media de trigo/hectárea de la cual el 13% son proteínas (principalmente gluten que es un terrible alergeno fuente de muchas enfermedades). Esto significa que 55 animales sencientes son matados para producir 100 kg de proteínas a partir de fuentes vegetales, 25 veces más que con respecto a quien se alimenta de carne al pasto. Una parte de estos cereales además será utilizada para la alimentación de los animales de granja criados industrialmente (como cerdos, pollos, vacas, etc.). Pero entonces…

¿ES INTELIGENTE MATAR TANTOS ANIMALES PARA OBTENER
PROTEÍNAS VEGETALES EN LUGAR QUE ALIMENTARNOS DE RUMIANTES?

Existe un elemento añadido que debemos considerar en lo relativo a estos animales matados por la agricultura, y es su capacidad de sentir, percibir y su gran capacidad de conciencia. Podríamos también, suponer que arañas y lombrices no sean seres sencientes, aunque en realidad perciben e interactúan con el mundo que los rodea. Podríamos no considerar las serpientes y los lagartos, aunque muchos de ellos forman relaciones de pareja y crían su prole, pero… ¿y los ratones?

Las ratas son animales mucho más inteligentes de lo que comúnmente se piensa. Las ratas cantan canciones complejas e individuales que en el tiempo se vuelven cada vez más elaboradas. El canto es muy raro hasta incluso en los mamíferos, sabemos que es una prerrogativa solo de ballenas, murciélagos y los seres humanos. Las ratoncitas, al igual que nuestras jóvenes, intentan conquistar los mejores cantantes. Actualmente los investigadores están intentando comprender si la elaboración de las canciones de los ratones sea genéticamente programada o si el animal aprenda a mejorarlas con la madurez y la experiencia.

Sabemos que los bebes de ratas abandonados en el nido, cantan para su madre una especie de endecha con el intento de convencerla para que vuelva. Por cada hembra matada por el veneno que nosotros les suministramos, existe una media de 5-6 ratoncitos abandonados a su muerte por hambre, deshidratación y depredación que lloran inútilmente pidiendo a su madre que vuelva al nido.

Cuando matamos bovinos y canguros lo hacemos en un instante intentando hacer todo lo posible para que no sufran (lo mismo hace el león con la gacela, un corte limpio en la yugular, lo mismo que hacen todos los depredadores). Los ratones envenenados, en cambio, mueren muy lentamente y con enorme sufrimiento.

Éticamente esto es la peor manera de matar un animal. Aunque en raras ocasiones pueda matarse un pequeño canguro, solamente el 30% de los adultos carneados son hembras y el código de los ganaderos impone no abatir hembras que tienen pequeños canguros. Por lo contrario, muy a menudo millones de bebes ratoncitos están condenados a muerte porque hemos envenenado a sus madres.

Remplazar la carne con los cereales conlleva infinitamente más muerte entre los animales, más sufrimiento y una degradación del ambiente infinitamente mayor. Las proteínas de los rumiantes cuestan infinitamente menos vidas por cada kg y representan una elección mucho más humana, ética y respetuosa con el ambiente. Entonces…

¿QUÉ DEBEMOS HACER PARA NUTRIRNOS?

Somos carnívoros-frugívoros, que se dejan condicionar por la cultura impuesta y por una ética falsa e interesada. Nos preocupamos de la matanza de los herbívoros y nos preguntamos si no puedan existir otros métodos para obtener comida adecuada. Recurrir a los cereales y la soja conlleva la destrucción de los ecosistemas, amenaza la biodiversidad y causa 25 veces más muerte de animales por kg de proteína. Mucho de estos animales se cantan canciones de amor los unos a los otros hasta que llegan los humanos que los exterminan masivamente.

Un ex juez de la Corte Suprema de Justicia Australiana, Micheal Kirby, escribía:

“Por sentimiento común el ser humano está estrechamente ligado a todos los animales. Dotados de razón y palabra, somos los únicos que nos sentimos presa de la responsabilidad de tomar decisiones de carácter ético y determinar cambios sociales en beneficio de quienes no tienen voz. Los animales explotados no son capaces de protestar acerca de cómo les tratamos o de pedir una vida mejor, por lo que están totalmente a nuestra merced. Por lo tanto, cada decisión sobre el bienestar de los animales (ya sea en el parlamento como en el supermercado) representa para todos nosotros una prueba importante de carácter moral”.

Ahora sabemos que las ratas tienen una voz pero no la hemos escuchado. El desafío para la nutrición ética es elegir la dieta que produce el menor número de muertes y el menor impacto ambiental.

Los hechos dan la razón a quien se nutre según dicta la naturaleza y no se deja influir por falsas motivaciones, carentes de fundamentos y sobretodo interesadas. (Giovanni Cianti)1


Este grafico es tan elocuente como sobrecogedor. Nos muestra como la curva del incremento de la población humana durante este último siglo sea perfectamente superponible a la destrucción de la biodiversidad. Nos estamos comportando exactamente como una manada de pirañas en una pequeña charca, destruyendo cualquier forma de vida, hasta que…
 

REFERENCIAS:

  1. Evo Diet: La Nutrizione Rifondata de Giovanni Cianti 2013
  2. Ordering the vegetarian meal? There’s more animal blood on your hands

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Roberto Amorosi escuela de culturismo natural

Roberto Amorosi HERNANDEZ

Fundador de la ESCUELA DE CULTURISMO NATURAL.
Es considerado uno de los mejores preparadores y expertos en CULTURISMO NATURAL consiguiendo llevar sus mejores atletas a obtener las primeras 7 PRO CARD de la historia de España, además de varios títulos mundiales.

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