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Fauna de gimnasio III

Fauna de gimnasio. Capítulo III.

Tolosabe, su Yan y la Chica-yogi.

Por: Josean Sancho. Entrenador ECN.

Fotografías: Instagram: @Soledadmalgor_photography

Modelos atletas: @ione_fitness @Margaretlorr

Tolosabe.

Muchas veces  tiene menos de 20 años, no de experiencia en el gimnasio, sino de vida. Aunque también existe su versión de 20 años de gimnasio, pero eso…de estancia en él.

Te muerdes la lengua cuando le ves en el press banca con los pies encima del soporte para parturientas que algún ginecólogo, metido a carpintero, diseñó un día de aburrimiento.

Con los pies ahí arriba su espalda pierde la curva fisiológica del lumbar (la que algunos, incluidos expertos de salud laboral), dicen que hay que aplanar para no lesionarse. Esa curvatura, junto a la dorsal y cervical, hacen incrementar casi exponencialmente lo que el ser humano es capaz de soportar, pero ahora resulta que hay que eliminar en un ejercicio en el que ni siquiera hay apoyo vertical sobre los discos vertebrales. En fin.

¿Cuánta lordosis hay que crear?: La que no te moleste, a poder ser la fisiológica o poco más, salvo que compitas en powerlifting e intentes arañar centímetros al recorrido de la barra.

Le verás gritar, mover la barra de lado a lado como un barco con oleaje lateral, mientras trata de levantar un peso a todas luces superior a su técnica. Hundirá el pecho mientras su compañero le anima a seguir haciendo más repeticiones forzadas (como que lo que está haciendo no lo fuera). Su compañero, de paso congestionará los bíceps (a lo mejor es una forma de calentar).

El ” Tolosabe” pasará a la máquina contractora de pecho (Peck Deck) para realizar movimientos a una mano, mientras se coloca de lado, se agarra al saliente del asiento que hay entre sus piernas y se mira en el espejo haciendo muecas de sufrimiento. Si quitásemos la máquina, y le pusiéramos sobre la famosa rejilla del metro de Marily Monroe, parece que es él el que enseñó esa posturita a la sex simbol.

Merilyn Monroe en la escena del metro de “La tentación vive arriba”.

Ahí es cuando pierdes tu tiempo, te acercas, y le preguntas si está lesionado o el porqué de ese ejercicio. De todo el mundo se aprende. “Me lo enseñó un entrenador personal“- responde.

Hostias. Debió ser el ginecólogo quien le enseñó a hacer press banca en alta mar, un día de marejada, claro. La respuesta quedó solo en mi mente, la educación de los 70. Creo que así castigas demasiado los manguitos rotadores del hombro, yo no lo haría- respondí. La respuesta hizo prevalecer el título de “Tolosabe” : Yo nunca me he lesionado de eso.. No preguntó qué son los manguitos rotadores del hombro, ni el por qué un tío, que le duplicaba la edad, y el peso que maneja en press banca, se lo propone o le dedica su tiempo.

Cada uno por su lado y yo a lo mío. Fin de la conversación.

Entrenador Personal“…otro día le dedico un capítulo entero a este “animal” de gimnasio. En este mes he aprendido que cualquiera lo es gracias a cómo le gusta “fardar” a la “Fauna del gimnasio” diciendo que tienen uno….de a 20 euros la rutina en una fotocopia.

Los “Ilusionados agradecidos”, este sería el yan de Tolosabe.

Si el anterior tenía 20 años, éstos incluso tienen menos, pero aparte de tener la cabeza llena de mitos, y en su teléfono, páginas web dedicadas al fitness y al fármaco-culturismo,  muestran interés  y educación cuando alguien se acerca a ellos al verles hacer peso muerto con la espalda más jorobada que el de Notre Dame.

En este caso la sugerencia viene de mano de una mujer. Un espécimen “rara avis”, no hace pataditas para el culo, ni 15 series de jalón para quitar la papada del tríceps. Esta “Rara avis”, es madre. Quizás por ello se apiada de ellos cuando les escucha decir que cuanto más baja está la barra es mejor. Acaba de terminar su rutina, un circuito “devorador de grasas” consistente en peso muerto, hiper-extensiones 45º combinado con unos cuantos ejercicios fuera de máquinas.

Hierro puro. Es tan rara que además tras cada vuelta al circuito lo apunta todo en una hoja de entrenamiento…!!Tiene una planificación! ! ¡Está entrenando!

Claro que, cuando ambos veinteañeros la pillan ésta está realizando una combinación de estiramientos de Vinyasa Yoga, y por lo tanto lo que menos puede uno esperar es que sea una machaca disfrazada de “chica yogi”.

“La chica yogi” se acerca a ambos y les dice…- Lo siento, pero es que me está haciendo daño veros hacer peso muerto de esa forma. La altura de competición es 22,5 cm que es el radio de los discos olímpicos. Cada centímetro por encima o por debajo lo dificulta o lo facilita de forma exponencial y vuestra técnica es nula.- Ambos chavales sonríen, pero ella les dice: –Un momento que vuelvo– .

Al minuto regresa con una cinta métrica que su preparador le ha enseñado a llevar siempre en la mochila del gimnasio. Les ayuda a poner la barra a la altura colocando unas colchonetas de estiramiento bajo los discos. Se mete entre ambos tochos de discos y les explica la posición.

Decenas de kilos en la barra. De un viaje y como quien está levantando a su bebé del suelo, se pone erguida con los hombros hacia atrás, el pecho arriba y los glúteos tensos como rocas.

Los chavales se miran boquiabiertos. Ella baja la barra a su sitio (no la suelta). Les mira, les sonríe y los chavales, flipados, dicen: GRACIAS, (Qué hermosa palabra).

Tanto para ellos, los que saben escuchar y recibir, como para ellas, las machacas, mi aplauso y respeto.

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