COMPETIR EN CULTURISMO NATURAL

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COMPETIR EN CULTURISMO NATURAL

En este deporte, como en la mayoría, llega un momento en el que nos planteamos si tenemos las cualidades para competir y demostrarlo en un escenario.  Pero antes de hacerlo, debemos plantearnos muchas cuestiones y ver, de este modo, si estamos preparados a todos los niveles.

Los primeros pasos

Primero habría que valorar cuántos años llevamos entrenando. Es decir, si nunca hemos hecho una experiencia de competición y si realmente nos hace ilusión hacerla, y valorar cuanto más seguiremos mejorando si esperamos.

Culturismo natural competir

Si somos deportistas que todavía estamos mejorando marcas de forma rápida y nuestro cuerpo cambia acorde a ellas, o por el contrario nuestros cambios más grandes ya los hemos tenido y las mejorías no son tan evidentes como al principio, y cada vez nos cuesta más superarnos.

Quiero decir con esto que si nos hace ilusión hacer la experiencia y considerando que ya tenemos un buen físico, yo no veo la necesidad de esperar más. Sobre la cuestión que muchos piensan “quiero ser competitivo”, “no quiero ir por ir”, etc. Hay que tener en cuenta que la mayoría que compiten culturismo piensa lo mismo, pero tiene que haber una primera vez. Y el problema es que para ser competitivo hay que adquirir experiencia de competición.

Por lo tanto, si razonamos en términos de que al final para llegar a nuestro máximo potencial en tarima, vamos a necesitar años y varias competiciones, aplazar más ese momento lo único que va a hacer es aplazar más el fracaso que vayamos a tener la primera vez que nos preparemos. Esa es a realidad, y pocas veces pasa algo distinto.

Competir por primera vez puede ser una experiencia estresante 

Tampoco quiero que penséis que la primera vez que uno se va a preparar para competir, pues vaya a ser un desastre total, ni una mala experiencia. Sino todo lo contrario. Pero también es creo que es poco realista y demasiado ambicioso pensar que la primera vez que uno compite vaya a arrasar en la tarima. Eso no pasa en ningún deporte. 

Pensar de ese modo va a hacer que nunca nos veamos suficientemente preparados, nunca nos vamos  a ver suficientemente grandes, ni suficientemente definidos, etc.

Lo bonito de este deporte es que al final siempre se puede mejorar y depende de uno como viva todo eso. Es mucho más interesante tener un enfoque de curiosidad con respecto al proceso que supone competir, y tomar notas para, con esa experiencia, conocerse mejor. 

Con toda la información del canal, el Blog, y la formación de la Escuela, tenéis las herramientas para vivir una experiencia competitiva buena. Después ya dependerá de vuestro talento, preparación, etc. Para vivir esa experiencia con mayor o menor éxito.

Las preparaciones necesarias para competir 

Debemos dejar al lado las preparaciones locas a base de una alimentación con poquísimas calorías, entrenamientos retorcidos a doble sesión, cientos de kilómetros de cardio en ayunas etc.

Hay que tener la cabeza preparada para poder sobrellevar los aspectos psicológicos y hacer que todo el proceso sea sostenible. Disfrutar con ello.

¿Qué es lo que debemos tener muy en cuenta antes de decidir si podemos prepararnos para competir o no?

Yo te recomendaría pensar no tanto en nuestro físico, sino en nuestro entorno laboral, familiar, emocional. Es decir, ¿Estamos preparados este año para embarcarnos a en algo que nos va a absorber, que va a requerir nuestra atención al 110% en lo que comemos, en el descanso, en el entreno, teniendo que aparcar un poquito otros aspectos?

Dieta para competir

Yo creo que la pregunta más importante que un competidor debería hacerse antes de prepararse es si su vida es suficientemente equilibrada como para poder soportar el estrés de una preparación.

No me refiero a que sea un martirio que haya que llevar una cruz en la espalda y una corona de espinas en la cabeza. Pero nos encontramos que hay gente que a veces se embarca en una preparación para tratar de no pensar en otros problemas. 

La preparación debe realizarse en un ambiente de estabilidad completa 

Tratar de usar la preparación como una tapadera para un problema personal es lo peor que podemos hacer, porque eso es totalmente autodestructivo. Sobre todo cuando una persona nunca ha pasado por la experiencia que supone llegar a un porcentaje de grasa extremo, pasar un poquito de hambre, sentirse fatigados, tener que dejar de hacer cosas para poder descansar, tener menos salidas sociales, eventos, o tener que limitarse en algunas cosas.  Puesto para poder aceptar todo eso hay que tener la cabeza bien amueblada y estar bien emocionalmente, y en todos los sentidos. Es necesaria una estabilidad total.

Si tenemos todos esos aspectos en sintonía. Llevamos tiempo entrenando y tenemos un físico atlético y con una masa muscular adecuada, entonces es buen momento para prepararse a competir.

Si la respuesta es positiva y no me preocuparía demasiado de si, estamos haciendo records, estamos mejorando mucho y pensamos que una preparación ahora me supondría tirarlo todo a la basura, ir a peor, perder marcas, perder fuerza, perder masa muscular. Eso sucedería en el caso de una preparación mal planificada. Pero con una buena preparación las marcas siguen subiendo (o manteniendo) y se logra una prestación deportiva superior y se alcanza el mayor pico de masa magra,

A día de hoy todavía no soy capaz de hacer las marcas que hice al final de mi última preparación. Nuestro pico de prestación se la labrando poco a poco a la vez que vamos bajando nuestro porcentaje de grasa.

¿Cual es el objetivo principal?

Por supuesto, el aumento de masa muscular no es el objetivo. El objetivo es, evidentemente, el mantenimiento de la masa muscular, el mantenimiento de la fuerza (cosa que no es para nada imposible ni muy complicada). Porque cuando vamos a competir estamos más enfocados y más centrados en el objetivo, y por lo tanto al final conseguimos más resultados y rendimos mejor que si no fuéramos a competir.

A menudo cuando no tenemos la presión de una competición nos relajamos con muchos aspectos. 

Desde el descanso, la alimentación, y pasando por los mismos entrenamientos. Podemos decir que los lo tomamos de forma más relajada (y así debe ser), pero no estamos prestando tanta atención como en un año de competiciones. Y eso se traduce en un menor progreso. Pero cuando tenemos una fecha en el calendario, a unos meses vista, por ejemplo, controlamos todo desde lo que descansamos hasta los aspectos emocionales.

Fuera de temporada deberíamos mejorar más, pero no siempre es así. Muchas veces, cuando hacemos una preparación a largo plazo, como es lo que estamos comentando ahora, estamos en enero y te estás planteando competir para noviembre. Son muchos meses donde el foco está puesto en el evento, y somos más eficientes en todo.

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