Es normal hablar de qué es la obesidad y de exceso de glucosa, fructosa, alcohol y comida basura…
Y si es así ¿cómo hacerlo y cuánto tiempo lleva?
¿Qué cambia para quienes han sido obesos en el pasado?
El metabolismo y la fisicalidad que tienes ahora son el resultado de todos los años de tu vida.
La teoría de la inercia metabólica explica precisamente por qué la prevención debe comenzar desde la infancia (¡o antes!).
Un déficit nutricional, especialmente en la vida fetal y en la segunda infancia, puede afectar la tasa de desarrollo de algunos órganos y su funcionalidad a lo largo de la vida. … vida posterior.
Por tanto, la interacción entre la herencia cromosómica (genética) y el régimen dietético del feto-niño (ambiente) determina el destino biológico y metabólico del adulto y la aparición de enfermedades crónico-degenerativas.
La alimentación de tu madre y tu alimentación de niño son dos de los factores que influyen en tu predisposición y en tu capacidad de adulto para adelgazar, ganar peso y tener una determinada forma física.
Pero ojo: la genética por sí sola no determina necesariamente la obesidad.
En un vínculo indisoluble, la genética y el entorno (lo que haces habitualmente, cuánto te mueves y cómo, qué comes habitualmente,…) determinan cómo eres.
Por eso, tanto los que dicen “está gordo, que coma menos si quiere adelgazar” como los que justifican el sobrepeso con un “eh pero tengo la genética en contra, la tiroides lenta, las calorías no cuentan, es el La culpa de la insulina” es errónea.
El primero no tiene en cuenta la predisposición o el problema subyacente al aumento de peso (por ejemplo, psicológico y metabólico), el segundo no tiene en cuenta el medio ambiente y, por tanto, sigue comiendo demasiado y mal.
Empezar a perder peso es ya un paso después de quererlo.
Hay quien no está interesado en sentirse bien, hay quien no sabe que perder grasa mejora la calidad de su vida, hay quien sigue echando la culpa a la genética.
Al enterarse de los cuatro paquetes de galletas que se comen al día, hay quienes quisieran secar su cuerpo pero no pueden hacerlo solos porque no tienen suficiente fuerza de voluntad y se desmoralizan cuando en una semana han perdido “sólo” 300 g. y no 10kg.
Para quien ha estado gordo, la primera dificultad es en realidad querer perder peso: significa empezar a cambiar, a veces radicalmente, hábitos consolidados a lo largo de los años.
Cambiar tu estilo de vida durante una semana, dos o un mes no importa: siguen siendo 30 días frente a años de malos hábitos.
Junto al deseo de adelgazar debe haber una gran fuerza de voluntad, perseverancia, constancia y gradualidad en el cambio.
Después de este primer paso, es necesario seguir la dieta hipocalórica (única condición real que garantiza la pérdida de peso), mejor si es seguida por un profesional.
Perder peso para quienes son obesos es más difícil que para quienes tienen que perder esos 1-2 kg de más: ¡ se necesita más tiempo para lograr el resultado y, sobre todo, para mantenerlo!
Por último, no basta con ver bajar los números de la báscula: vale, se pierde peso, pero una pérdida de peso eficaz debe reducir la masa grasa y conseguir conservar la masa magra.
Por este motivo, iniciar un programa de entrenamiento es fundamental para perder peso de forma eficaz y estar en mejor forma física.
En definitiva, incluso aquellos que son gordos u obesos pueden perder peso, pero se necesita más tiempo, más paciencia, más constancia que aquellos que sólo necesitan perder un par de kilos.

2 respuestas
Muy interesante para la mayoría de la población que desconoce todos estos datos…
Como siempre, impecable Emanuele!
BIIOSYSTEM DOCENCIA CONSTANTE!!!!